miércoles, 24 de septiembre de 2014

Entre Dalí y la Merced por RHL

Para los estudiosos de la historia y de la heráldica ha sido difícil ponerse de acuerdo sobre el origen del escudo de Cataluña, el cual a versión de muchos de ellos, su origen es cómplice de su propia visión y sus propias conclusiones surrealistas. De entre todas las versiones existentes, una de ellas es interesante por la descripción que se hace para este contexto en que ahora vivimos y el cual describe el origen de la siguiente manera, en palabras del heraldista español, Armand de Fluviá, “En campo de oro, cuatro palos de gules” y que fue elaborado de la siguiente narración cuando Wilfredo el Velloso Rey de Francia hacia el siglo doceavo de nuestra era, que en su agonía mojaba con cuatro dedos teñidos de color sangre o gules, un escudo de cierto color, que para la época se le nombraba color oro o algún color similar como el amarillo. Para tal hecho, ahora que se cumple un aniversario más del Mercado de la Merced, en la Ciudad de México; rememoran los festejados, el origen, nombre, fecha y los símbolos en que la Virgen de la Merced huele cebollas, ajos, pollo, alcohol, ruido, gente, vísceras Nacho, jitomates, humedad, basura… generó, siglos atrás y que si bien el origen del escudo puede ser todavía puesto a discusión, es innegable que el contexto en que ahora se percibe, no dista de lo que se puede revisar con cierta dosis de fantasía histórica, pero sí de realidad histórica que atrae la atención, pues más allá del romanticismo y de discusiones inacabadas, refiere lo que hoy en día permea en esta ciudad y latitudes cercanas. A decir de lo simbólico, el escudo con su oro y sus gules, no se ha disuelto en discusiones y representa el poder, creencias y la fiesta que persiste entre lo que alguna vez dijo Salvador Dalí en alguna visita que hizo a México “De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas”

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